Lo que pasó aquí
Bhangarh fue fundada a finales del siglo XVI por el raja Bhagwant Das de Amber para su hijo Madho Singh, general del emperador mogol Akbar. La ciudad prosperó durante un siglo, con un bazar, mansiones y templos dedicados a Shiva y a Hanuman que siguen en pie.
En el siglo XVIII Bhangarh ya estaba en decadencia, y se suele decir que una hambruna en 1783 terminó de vaciarla. Hoy el recinto está protegido por el Servicio Arqueológico de la India, cuyo cartel en la entrada prohíbe permanecer dentro antes del amanecer y después de la puesta de sol.
Las leyendas
La leyenda más conocida habla de un hechicero tántrico, Singhia, que se enamoró de la bella princesa Ratnavati. Intentó hechizarla con un aceite encantado, pero ella descubrió el engaño y lo derramó sobre una roca, que rodó ladera abajo y lo aplastó. Antes de morir maldijo la ciudad y, según la historia, poco después murieron todos sus habitantes.
Otra versión culpa a un asceta, Guru Balu Nath, que permitió construir la ciudad con una condición: que la sombra de ningún edificio tocara nunca su retiro. Cuando un gobernante levantó su palacio demasiado alto, la sombra alcanzó la ermita y la ciudad quedó condenada. Los visitantes hablan de sentirse observados, de escalofríos repentinos y de voces entre las ruinas al anochecer.
¿Realidad o leyenda?
Las ruinas son auténticas y la norma del anochecer también, pero el horario de amanecer a anochecer es habitual en los monumentos protegidos de toda la India, no un aviso de fantasmas exclusivo de Bhangarh. Las maldiciones son folclore; la guerra, el auge de ciudades vecinas y el hambre explican mejor su decadencia.
Cómo visitarlo
Bhangarh abre de sol a sol y se puede visitar en una excursión de un día desde Jaipur o Alwar, a unas dos o tres horas por carretera. Está junto a la Reserva de Tigres de Sariska.