Lo que pasó aquí
El Queen Mary hizo su viaje inaugural desde Southampton en 1936: un palacio art déco flotante para estrellas de cine y realeza. En la Segunda Guerra Mundial lo pintaron de gris y se convirtió en buque de tropas —el «Fantasma Gris»—, capaz de llevar hasta 16.000 soldados a la vez.
En octubre de 1942, frente a la costa de Irlanda, su escolta, el crucero HMS Curacoa, se cruzó en su camino y quedó partido en dos; murieron cientos de sus tripulantes. Tras la guerra, el Queen Mary volvió al servicio de pasajeros hasta 1967, cuando se vendió a la ciudad de Long Beach.
Las leyendas
La puerta estanca número 13 de la sala de máquinas está ligada a la muerte de un joven tripulante, John Pedder, aplastado durante un simulacro en 1966, y allí se ve una figura con mono de trabajo. En la piscina vacía de primera clase se oirían chapoteos, y se dice que juega allí una niña llamada Jackie.
El camarote B340 se retiró de la venta durante años tras quejas de golpes, grifos abiertos y sábanas arrancadas de las camas, y después se reabrió como una habitación que los huéspedes reservan precisamente por su fama.
¿Realidad o leyenda?
Las muertes relacionadas con el barco, incluida la de Pedder y la pérdida del Curacoa, están documentadas. Jackie y muchos otros fantasmas no están ligados a ningún registro conocido. Quienes gestionan el barco llevan años sacando partido a las historias, con visitas de fantasmas y un evento anual de Halloween, Dark Harbor.
Cómo visitarlo
El Queen Mary es hotel y atracción en Long Beach, con visitas históricas y paranormales. En los últimos años ha tenido largos cierres por reparaciones, así que comprueba que las visitas funcionan antes de ir.