Lo que pasó aquí
Christopher Crawley hizo fortuna en Junee con la llegada del ferrocarril y construyó Monte Cristo para su esposa Elizabeth y su familia. Tras su muerte en 1910, Elizabeth se encerró en la casa: apenas salió durante los 23 años siguientes y pasaba mucho tiempo rezando en una habitación del piso de arriba. Murió allí en 1933.
Después de los Crawley, la casa se deterioró y sufrió actos vandálicos. En 1963 Reginald y Olive Ryan la compraron y pasaron años restaurándola y llenándola de antigüedades; desde entonces la familia Ryan la gestiona como museo y alojamiento.
Las leyendas
Elizabeth Crawley es la presencia más conocida de la casa, y se dice que se la siente en el comedor y en su habitación de arriba. Otras historias son más oscuras: una criada que habría caído del balcón, un bebé al que una niñera habría dejado caer por la escalera, un mozo de cuadra que murió en un incendio y un hombre con una enfermedad mental que habría pasado décadas encadenado en la casa del guarda.
Los visitantes hablan de fríos repentinos, luces en las ventanas de la casa vacía y la fuerte sensación de que alguien les pide que se vayan.
¿Realidad o leyenda?
Los Crawley, el largo encierro de Elizabeth y la decadencia de la casa son reales. Varias de las tragedias que cuentan las visitas son difíciles de confirmar en los registros y conviene tomarlas como el folclore de la casa, sin olvidar que detrás puede haber vidas reales.
Cómo visitarlo
La casa abre al público la mayoría de los días, y la familia Ryan organiza visitas nocturnas de fantasmas y pernoctaciones. Junee está a unas cinco horas en coche de Sídney.