Lo que pasó aquí
La casa la construyó en 1796 David Bradford, uno de los líderes de la Rebelión del Whisky, que había huido a la Luisiana española. Después pasó a su yerno, Clark Woodruff, y luego a otros hacendados. Como todas las plantaciones de la región, la riqueza de Myrtles salía del trabajo forzado de personas esclavizadas, que vivieron y murieron en la finca.
Los registros muestran que Sara, la esposa de Woodruff, y dos de sus hijos murieron de fiebre amarilla en la década de 1820. En 1871 un propietario posterior, William Winter, recibió un disparo en el porche y murió en la escalinata de la casa.
Las leyendas
La leyenda habla de Chloe, una mujer esclavizada a la que habrían castigado cortándole una oreja y que se vengó envenenando un pastel de cumpleaños con adelfa, lo que habría matado a la esposa y a dos hijas de Woodruff. Después, según la historia, la ahorcaron, y hoy aparece con un pañuelo verde en la cabeza. Se dice que un espejo de la casa guarda los espíritus de los muertos.
Los huéspedes describen a una mujer con pañuelo en la cabeza, niños jugando en la galería y manchas y huellas de manos que vuelven a aparecer en el espejo después de limpiarlo.
¿Realidad o leyenda?
No se ha encontrado ningún registro de Chloe, y las muertes que se le atribuyen se debieron a la fiebre amarilla. Los historiadores han criticado que la leyenda convierta el sufrimiento real de las personas esclavizadas en la historia de una sirvienta vengativa. La historia documentada de la casa, incluidas las vidas de quienes fueron esclavizados allí, es la que merece contarse.
Cómo visitarlo
Myrtles funciona como bed and breakfast, con visitas históricas de día y recorridos de misterio por la noche. St. Francisville está a unos 45 minutos al norte de Baton Rouge.