Lo que pasó aquí
La casa alojó a los párrocos de Borgvattnet durante un siglo. En 1927 el capellán Nils Hedlund contó que la ropa que había tendido en el desván apareció arrancada y tirada por el suelo: el primero de muchos testimonios de los clérigos que vivieron allí.
Un párroco posterior, Erik Lindgren, contó que algo lo tiró de su mecedora, y otros residentes hablaron de puertas que se abrían y figuras que aparecían. Hoy ya no es vivienda de ningún cura: funciona como casa de huéspedes y cafetería.
Las leyendas
Los visitantes hablan de figuras grises en las habitaciones, mecedoras que se balancean solas, objetos cambiados de sitio durante la noche y pasos en el piso de arriba cuando la casa está vacía.
Los anfitriones entregan un diploma a quien logra pasar la noche entera, una tradición que dice mucho de cuántos no lo consiguen.
¿Realidad o leyenda?
Los primeros testimonios los escribieron curas, y eso forma parte del encanto de la casa. Nunca se ha demostrado nada, y una casa de madera del siglo XIX que cruje, en un pueblo silencioso del norte, produce ruidos naturales de sobra.
Cómo visitarlo
La casa parroquial funciona como casa de huéspedes y cafetería, y cualquiera puede reservar una noche. Borgvattnet está aislado —la ciudad más cercana es Östersund—, así que reserva con antelación, sobre todo en Halloween.