Lo que pasó aquí
Los habitantes de la ciudad lo usan desde hace mucho para pasear, montar en bici o sacar al perro. Se hizo conocido en los años sesenta, cuando el biólogo Alexandru Sift fotografió allí luces extrañas, y en 1968, cuando un técnico militar, Emil Barnea, fotografió un objeto en forma de disco sobre un claro.
Ese claro, Poiana Rotundă —el Prado Redondo—, es una mancha casi perfectamente circular donde no crecen árboles, aunque el bosque que lo rodea es muy denso.
Las leyendas
La leyenda local habla de un pastor que entró en el bosque con doscientas ovejas y nunca salió, y de una niña que desapareció allí y volvió años después, sin haber cambiado y sin recordar dónde había estado.
Los visitantes describen sarpullidos, náuseas y ansiedad, cámaras y móviles que se descargan o fallan, y caras en sus fotos. Al bosque lo llaman el Triángulo de las Bermudas de Rumanía.
¿Realidad o leyenda?
Los árboles torcidos son reales; el viento, la nieve, el movimiento del suelo o antiguas talas son las explicaciones habituales. Las fotos de ovnis nunca se han verificado y las desapariciones solo existen en la leyenda. El claro redondo pudo desbrozarse hace mucho y mantenerse abierto por la pobreza del suelo.
Cómo visitarlo
El bosque está abierto a todo el mundo y se llega fácilmente desde Cluj-Napoca. Hay guías locales que organizan rutas de día y de noche; si vas por tu cuenta, no te salgas de los caminos y lleva linterna.