Lo que pasó aquí
Waverly Hills abrió en 1910 como un pequeño hospital para la tuberculosis, la «peste blanca» que entonces era una de las principales causas de muerte en Estados Unidos. A medida que la enfermedad se extendía, en 1926 se inauguró el edificio actual, con capacidad para más de 400 pacientes. El tratamiento consistía en reposo, aire libre y sol en largos porches abiertos, y en operaciones que podían ser brutales.
El antibiótico estreptomicina dejó obsoletos los sanatorios, y Waverly cerró en 1961. Reabrió como residencia para ancianos, que cerró a principios de los ochenta. Desde 2001 pertenece a unos propietarios que lo restauran y financian las obras con visitas.
Las leyendas
Su elemento más famoso es el «túnel de los cadáveres», de unos 150 metros, que baja por la ladera y servía para sacar a los muertos lejos de la vista de los vivos. Los guías dicen que allí se concentra la energía más fuerte del edificio. En la habitación 502, cuenta la leyenda, murió una enfermera en 1928, y se ven figuras en sus ventanas.
Los visitantes también hablan de un niño llamado Timmy que hace rodar una pelota por el pasillo del tercer piso —los cazadores de fantasmas le dejan pelotas— y de figuras de sombra en el cuarto piso.
¿Realidad o leyenda?
El túnel es real: subía suministros a la colina y bajaba los cuerpos hasta el tren, para ahorrar a los pacientes la visión de los coches fúnebres. Las visitas suelen hablar de decenas de miles de muertos; quienes han revisado los registros creen que la cifra real fue mucho menor. La historia de la habitación 502 no aparece en ningún registro.
Cómo visitarlo
Waverly Hills es una propiedad privada, abierta para visitas históricas y paranormales guiadas que hay que reservar con antelación, y para eventos de temporada. Sin reserva no hay acceso.