Lo que pasó aquí
La isla era de don Julián Santana Barrera, que vivió allí solo durante medio siglo, cultivando verduras y flores en su chinampa. Según su familia, empezó a colgar muñecas después de encontrar a una niña ahogada en el canal cercano, para proteger la isla y agradar a su espíritu.
Durante décadas reunió muñecas de basureros y canales, y después de los visitantes, que empezaron a traerlas como ofrenda. En 2001 don Julián apareció ahogado, al parecer en el mismo lugar donde había encontrado a la niña. Sus familiares siguen cuidando la isla.
Las leyendas
Visitantes y remeros aseguran que las muñecas se susurran entre sí, giran la cabeza y abren los ojos, y hay quien dice que las posee el espíritu de la niña ahogada.
La gente sigue llevando muñecas nuevas como regalo, y algunos les atan mensajes o dulces. La isla se ha convertido en destino de cazadores de fantasmas y en plató de investigaciones televisivas.
¿Realidad o leyenda?
Ningún registro confirma lo de la niña ahogada, y hay quien piensa que la historia de don Julián creció al contarla. Lo que sí es cierto son sus décadas de devoción y su muerte en el canal. Las muñecas no se mueven: el sol, la lluvia y la humedad hacen el resto.
Cómo visitarlo
A la isla se llega en trajinera, las barcas planas de Xochimilco, normalmente desde el embarcadero de Cuemanco. El trayecto de ida y vuelta dura varias horas; acuerda el precio y la ruta con el remero antes de salir. Hay una pequeña cuota de entrada.